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lunes, 20 de noviembre de 2017

¿QUIÉN FUE EL PRIMERO EN LLEVAR EL ESTOQUE SIMULADO?

No fue Manolete sino este señor de abajo a quien vemos lanceando un pablorromero en Pamplona en 1927:



Bueno, al menos su intención fue torear con él porque lo llevaba preparado. No pudo estrenarlo por lo que les contaremos después. Sucedía esto diez años antes de que Manolete pidiese permiso para usar el suyo.

Ya saben ustedes que nosotros prohibiríamos ir con el estoque simulado igual que prohibiríamos morder la esclavina del capote, torear por manoletinas o dar tres medias seguidas. Los toreros se piensan que darnos el sainete intentando cuadrar el toro mientras miran científicamente sus pezuñas es una de las suertes del toreo.

 No: en la mayoría de casos es un ejemplo de su incompetencia al haberse ido a buscar el estoque de acero cuando el toro pedía la muerte. Al volver a la cara, el toro ya no suele estar por la labor. Vean este vídeo de José Luis Palomar en Madrid con un victorino de 503 kilos que hoy no pasaría ni por novillo. Sale con el estoque de verdad. Vayan al 7'28'' y verán cómo, tras un pase de pecho, se da cuenta de que el toro le pide la muerte en los medios y allí se perfila. Deja una tendida pasada muy bien ejecutada aunque pierde la muleta pero es porque el toro se la pisa. Aguanten un minuto más para comprobar que el tal 'Mosquero' muere en el platillo ¿Cuánto hace que no muere un toro en el platillo de Las Ventas?


FOTO: André Viard

El caso opuesto es Paulita, quien perdió una oreja por irse a pasear para cambiar de estoque en Vic ante este toro de Valdellán, lo contábamos aquí:


Vamos primero con Manolete y luego con nuestro protagonista. El califa viajaba el seis de julio de 1944 por carretera a Pamplona, donde se anunciaba tres tardes. El coche sufrió un reventón y volcó a dos kilómetros de Buitrago. Unos dicen que pegó una vuelta de campana y otros que algunas más. Manolete tuvo tres coches de lujo: un Mercedes, un Buick y un Cadillac. El accidente tuvo que ser con ese Mercedes W-143 que había comprado cinco años atrás:



Camará sufrió una luxación de clavícula y Manolete, una hinchazón en la mano derecha a la que no dio importancia. Pararon a comer en Burgos donde empezó a tener náuseas y vómitos por el dolor. De madrugada, ya en Pamplona, fueron al hospital y se le detectó la fractura de un metacarpo de la mano derecha. La corrida era de Atanasio y se suspendió al día siguiente por la lluvia. Luego le substituiría Domingo Ortega.

Reapareció el diestro el 16 de julio en La Línea, con toros de Carlos Núñez (ovación y dos orejas). Compartía cartel con Barrera y Pepe Dominguín y suponemos que allí solicitaría por primera vez el permiso para usar el estoque simulado:



Unos días después lo vemos en la feria de julio de Valencia con la mano vendada:



Pues antes que el Monstruo, el primero que quiso usar ese tipo de estoque fue éste de abajo que ahora sí identifican claramente matando uno de Veragua en Aranjuez en 1919, su mejor año según reconocía él mismo (110 corridas toreadas):



Efectivamente, es Juan Belmonte quien, diez años antes que Manolete, se había presentado en la plaza de toros de Málaga con un estoque simulado inspirado en el bastoncito de Chaplin:



Debía de ser muy parecido al de bambú que usa Robleño habitualmente:



Ese año de 1934 reapareció Belmonte por última vez. Eduardo Pagés, alias 'Cokito Pelao' y alias 'Don Verdades', lo citó en París para proponerle volver a los ruedos. Decía Belmonte que era porque el pleito con la Unión de Criadores iba a arruinar al catalán y necesitaba dar la vuelta a la tortilla. Recordemos que la cuestión era la libre contratación de ganaderías que propugnaba Pagés mientras la Unión quería usar o abusar del monopolio y hacer lo que les viniera en gana.

Lo cierto es que otros aseguran que a Belmonte, que ya era ganadero, le interesaba ir desde la Asociación contra la Unión y fue a él a quien Pagés hizo el favor (por cierto, el hierro de Belmonte, que une las iniciales de su mujer Julia, su hija Yola y la suya propia, es uno de los más elegantes de la historia; hoy es propiedad de Socorro Sánchez-Dalp, con los núñez de Manolo González):



Sea como fuere, Belmonte debutará en Nimes con unos torillos de Lamamié de Clairac. Ahí lo tienen con el primero de ellos a la verónica:



La media de remate es marca de la casa, parece una bailarina pintada por Degas:



Tienen aquí un reportaje de aquella corrida donde al principio sale el trianero en los corrales viendo los terciados toros que le habían traído de 'La Moral de Castro' (aunque luego sacaron más genio del previsto). Por cierto, en esa finca nos afeó la conducta agriamente su mayoral histórico, don Jesús Maza. Como el invierno es largo, a ver si otro día se lo contamos.

Leerán ustedes por ahí que a causa del boicot de la Unión, Belmonte sólo toreó ganado de cuatro o cinco hierros. No es verdad. De los sesenta y cinco toros que mató esa temporada, la mayoría fueron diecisiete murubes de Carmen de Federico, seis de Coquilla y cinco de Pérez de la Concha. El resto perteneció a Clairac, Pallarés, Trespalacios, Terrones, Juan Cobaleda, Juan Gallardo, Juan Manuel Puente, Concha y Sierra, duque de Tovar, Antonio Pérez, Graciliano y Escudero Calvo. Una gran variedad, como ven (más encastes diferentes en treinta y tres corridas que nuestras queridas figuras en toda su vida). De Concha y Sierra era éste que lo prendió en Pamplona alternando con El Gallo y Victoriano de la Serna:



Ya que estamos con de la Serna, no nos resistimos a incluir esta verónica la tarde de su presentación como novillero en Madrid. Era el veintisiete de agosto de 1931 con un novillo de Pinto Barreiro. Él ha sido uno de los más grandes veroniqueadores de todos los tiempos:



Belmonte toreaba el veintisiete de agosto de ese año de 1934 en Málaga. Era un lunes y venía de actuar el sábado en Almería y el domingo en El Puerto (observen la corrida del día anterior porque fue en la que de la Serna toreó el célebre 'Tormento' de Pablo Romero):



Sucedió que 'El pasmo de Triana' padecía de  hemorroides y la noche anterior había sufrido una abundante hemorragia que lo dejó para el arrastre. No había billetes para la corrida pero el diestro apenas se tenía en pie. En el hotel, Belmonte insistía en torear. Pagès lo veía tan mal que comentó al delegado de la empresa que no podría ni con el estoque. Ahí surgió la idea de substituirlo por un palo. Lo bueno fue que costó lo suyo convencer al maestro de que 'se rebajase' a no torear con el estoque de verdad.

Los toros eran de Villamarta. En el segundo quite al primer toro, el de Triana instrumentó un farol y una verónica para resultar volteado al rematar con la media. El toro hizo por él en el suelo y pasó a la enfermería con una conmoción cerebral y contusiones en ambas piernas que le impidieron continuar la lidia. No pudo torear con el palo que llevaba preparado. Por eso en el título preguntábamos quién llevó y no quién usó el estoque simulado.

Reapareció seis días después en San Sebastián y suponemos que el estoque de broma quedó para siempre en el armario. Uno como él, que tenía las fuerzas justas aun estando en plenitud de facultades, cargaba siempre con el estoque de acero. Nuestros toreros de hogaño, salvo alguna honradísima excepción, no pueden con él (Mario Alcalde es un novillero a quien hemos visto torear sin el estoque de risa).


Belmonte de quinto en Sevilla (1916)

Para otro día dejamos algunos apuntes sobre la muerte de Belmonte 'por culpa de Julio Camba' y los detalles sobre nuestra visita a 'La Moral de Castro' con algunas fotos que les escanearemos de las que guardamos con los últimos toros que había por allí.

Saludos cordiales desde Tarragona. Rafa.


miércoles, 15 de noviembre de 2017

LAS VERDADES DEL TOREO DE VERDAD (12): LAS VERDADES DE K-HITO

O sea, de Ricardito García, que mezcló el diminutivo de su nombre con la familia imperial japonesa. Gran dibujante de cómics, aficionado práctico y crítico de toros en la revista que él mismo fundó: 'Dígame'. En su localidad natal de Villanueva del Arzobispo hay una asociación cultural taurina que lleva su nombre. Aquí tienen su autocaricatura:



Éste es un dibujo suyo ilustrando un libro taurino:



Algún torero de los años cincuenta nos ha dicho muy convencido que K-Hito era el que mejor veía los toros, el que comprendía mejor todo lo que acontecía en el ruedo y el que entendía a la perfección lo que pasaba por la mente del torero. Antes de que apareciera El Ruedo en 1944, sus comentarios iban a misa y eran muy seguidos por la afición. Antonio Burgos decía que se aficionó a los toros leyendo las crónicas de K-Hito sobre Pepín Martín Vázquez en el 'Dígame'. Ahí lo tienen en Las Ventas protegiéndose de la lluvia:



El apelativo de 'Monstruo' dedicado a Manolete se lo puso él cuando vio su actuación en esta corrida:



Aquel día Manolete cortó cuatro orejas, dos rabos y dos patas, en una exhibición de casquería de la que, afortunadamente, no hemos encontrado testimonio gráfico. Sí les mostramos los saludos al final del paseíllo de la corrida del día siguiente, el veintinueve de junio de 1943 (junto a 'Parrita' y Gitanillo de Triana, con la plaza a reventar):



Esta foto de abajo es también de la plaza de toros de Alicante, la primera a la que acudió K-Hito cuando contaba nueve años de edad. Esa primera corrida que vio fue femenina, actuaron dos señoritas toreras: Candelita y Lolita (no pueden ser chicas de Mariano Armengol porque su Lolita Pretel tendría ocho años y Armengol aún no había nacido). El toro de la foto es del Conde de la Corte en la feria de 1951:



Es célebre su crónica de la muerte del califa porque estuvo presente en Linares (la pueden leer completa pulsando aquí). Luego escribió este libro con un título que ustedes recordarán:



K-Hito fue aficionado práctico y llegó a vestirse de luces en una docena de ocasiones. El tres de agosto de 1925 estoqueó una becerrada en El Escorial junta a Penagos padre y Antonio Robles. La ovación fue tal al terminar el paseíllo que se volvieron todos a la puerta y lo repitieron.

Sobre el tamaño de los toros decía esto:



Cuando le preguntaron si prefería ver toros en Madrid o en provincias, respondió lo que sigue:



Él fue belmontista total pero vamos a entresacar algunos comentarios suyos sobre otros toreros. Empezamos con Juanito Belmonte Campoy, el hijo de Juan. 

Le confirmó la alternativa Marcial Lalanda en la misma corrida que a Manolete. En 1946 K-Hito tiene la suerte de verle en Madrid con 'Cabecero', de Tassara. Juanito recuperó por aquella época los faroles, que entonces casi no se daban. Ahí lo tienen esa misma tarde:



Esto comenta nuestro cronista:

"Los faroles de Juanito son soles del Perú, suponiendo que el sol de Cuzco sea el mejor de todos los soles. Esa suerte es suya propia porque antes de pisar los ruedos Belmonte Campoy, el torero se liaba la manta a la cabeza para que saliese 'lo que Dios quiera'. Ha sido Juanito Belmonte quien ha dado categoría a ese lance, el que lo ha incorporado a las suertes bellas del toreo, porque prende al astado en los vuelos del percal y de allí no se le escapa."


Igual de desgarbado que su padre. Es Albacete en 1940

Pepe Luis Vázquez no era santo de su devoción. Alternaba en la misma corrida y lean lo que dice:

"Nosotros constituimos lo que sería la oposición a Pepe Luis Vázquez, pero es una oposición correcta, al estilo inglés. Comenzamos por reconocer que es un torero maravilloso y una oposición así no se paga con nada".


En Logroño (1944)

"Fundamentamos nuestra exigencia en que posee una cantidad asombrosa de arte y se reserva. Es un torero con gracia y ante la gracia poco hay que oponer (...) Esta tarde hay que reconocer que estuvo hecho un coloso: cortó una oreja, puso salero a la cosa, despachó al morlaco de media estocada y tuvo momentos felicísimos. La oposición nada opone al éxito de Pepe Luis pero tampoco se entusiasma. Quede en un triunfo discreto. Y en paz."

Sobre Luis Miguel comenta la corrida de la Prensa en julio de 1946:

"Puso el pequeño de los dominguines sobre el tapete toda la excelencia de su arte, su sabiduría, que es un portento, y su poder ilimitado, sus plenos poderes. El toreo en él adquiere un poder fácil por su dominio absoluto de la lidia. No se esfuerza lo más mínimo y está en el ruedo como quien está en la terraza de un café, tan tranquilo".


Poniendo banderillas en Alicante (1947)

"Aquellos estatuarios al tercer toro causarían envidia a Policleto, Scopas o Praxíteles, que no sabían, porque entonces no estaba Luis Miguel, lo que era la quietud y el reposo para sus estatuas. Es un muletero magnífico, plástico, suntuoso, con mando y solera".

Hablando de lidia y de dominio, K-Hito no podía pasar por alto las virtudes de Domingo Ortega. En la feria de julio de Valencia de 1945 salieron unos atanasios duros 'que tiraban cornadas al aire':

"Muchas veces durante la corrida oí lo de que 'éste es un toro para Domingo Ortega'. He de confesar que yo mismo, cuando veo un toro difícil, grande y manso pienso lo mismo: '¡qué toro para Ortega!' Y eso no es justo porque el maestro de Borox podría decir cuando en algún hotel del camino le sirvan pescado putrefacto '¡qué salmonetes para K-Hito!' Uno debe acordarse del amigo ausente para lo bueno y para lo malo".


FOTO: Baldomero Fernández (1939)

Cuando en la última de feria hizo el paseíllo Ortega con unos torillos de Alipio, cortó cuatro orejas y un rabo. Esta foto es de aquella tarde. Fíjense en cómo ha ofrecido el medio pecho, no está de perfil y las zapatillas apuntan al toro. Una gran naturalidad  resulta de todo el conjunto:



Ahora no taparemos a K-Hito ya que se deja llevar en su crónica por una cursilería digna de cualquier portal comercial actual:

"Llegó Ortega: armonía, cadencia y ritmo. Su muleta gira con parsimonia al compás de una música celeste. La mar en calma. Olas levísimas en su traje azul pálido y blanca espuma en la camisa torera. Lo que hizo con su primer enemigo fue insuperable. Faena de pentagrama, alada, sublime, de Domingo Ortega, torero de maravilla. Faena de smoking, un asombro".


Ortega en Jaén, 1942

Ya que estamos, comparamos la media de Domingo Ortega con la de Pepe Luis, de perfil, cuatro años después:



Con la de Manolete en la Beneficencia también de 1946. Vean que recoge el capote casi con timidez (aquí tienen un vídeo de aquella tarde):



Y con la de Manolo Escudero, donde se aúnan naturalidad y elegancia:



Pero es que ¿hay alguien que hable mal de Manolo Escudero? Estamos ante uno de los mejores capoteadores de todos los tiempos. Tomás Campuzano es uno de los que aprendió con él:


En 1944 en Las Ventas con un toro de Antonio Pérez Tabernero

K-Hito lo ve en Madrid en 1947 con patasblancas de Arturo Sánchez Cobaleda. Esta foto es de aquella tarde en que salió a hombros:


Bien colocado y también con mucho empaque. El temple se adivina

"Al quinto lo paró Escudero con unos lances señoriales, de salón, llenos de majestad. El toro era tardo y, por tanto, reservón ¡Qué importa! Manolo lo tomó con la muleta al natural. Había que llegar mucho y exponer demasiado. En uno de los naturales se lo echó el toro al lomo. Escudero se levantó encorajinado y volvió a citar con la zurda. Bravísimo, gran señor".

Éste fue el momento de la cogida:



Acabamos con el paisano Joaquín Bernadó. Aquí lo tienen de novillero en 1954 en Barcelona en un pase por alto que encantaba a nuestro crítico:


K-Hito escribe grandes alabanzas:

"De no estar probado que Joaquín Bernadó nació en Santa Coloma, habría que pedir su partida de nacimiento a la parroquia de Santa Ana en Sevilla, junto a la cerámica trianera ¡Qué olor, color y sabor a torero caro! Sus verónicas parsimoniosas, sus soberbios naturales, sus pases de pecho más largos que un talgo... Aunque el novillo le pegue una voltereta, él ni se despeina. Joaquín Bernadó es la elegancia con montera"

Éste era K-Híto, crítico taurino muy bien considerado por los profesionales ¿Sería también 'del sobre'? Un torero con muchos años nos decía una vez que 'en aquella época, todos eran del sobre'. Dice  'en aquella época'...y en nuestros días, ¿qué?

Nosotros le preguntábamos si X también cobraba -uno que aún pontifica-. Su respuesta no deja lugar a dudas: '¿ése? ¡El que más! Yo mismo le pagué muchas veces...'



Saludos cordiales desde Tarragona. Rafa.

miércoles, 8 de noviembre de 2017

A VUELTAS CON LOS PUYAZOS TRASEROS

'La ignominia del puyazo trasero'. Así titulaba Luis Fernández Salcedo un artículo suyo en la revista 'Agricultura' de hace treinta y cinco años. En principio, el artículo lo tenía pensado para comentar las caídas de los toros pero como una de las causas que se barajaban en aquel entonces era los puyazos traseros, terminó refiriéndose a lo que comentaremos aquí. Ilustraremos la entrada con fotos de algunos bonitos puyazos traseros como éste a un pobre toro de Dolores Aguirre:



Por cierto, decía Salcedo en 1982 que las caídas de los toros podrían deberse a la excesiva estrechez de los cajones, la velocidad de los camiones de transporte, el poco descanso en los corrales, la falta de ejercicio del toro en el campo, la poca superficie de las fincas, la mala alimentación...o los puyazos traseros. Terminaba asegurando que seguirían cayéndose los toros hasta 2025. Ya hemos comprobado que no es así con lo que se deduce que la clave de aquellas caídas fue la selección que hicieron los ganaderos buscando el animal claudicante.

Actualmente nos quejamos del monoencaste, de la bobaliconería, de la falta de casta... Pero es que quizás hemos olvidado aquellos infaustos años ochenta y noventa en que de seis toros se caían los seis en una misma corrida ¿recuerdan?

Es curioso leer cómo Salcedo se lamenta de que 'hoy en día el primer tercio se salda con un terrible puyazo único y dos picotazos simulados' Bueno, eso sería en los años ochenta porque ahora se salda con un monopuyazo y a otra cosa.


Un pablorromero en Corella romaneando a pesar del infame picador

Ilustra el artículo con este dibujo que ven a continuación. Lo hizo Arturo Sanabria Vega, aficionado y veterinario del Colegio de Badajoz. Fue autor de un texto titulado 'Consideraciones sobre la suerte de varas' que no hemos podido encontrar. Si su hijo Arturo, también veterinario, lee estas líneas, a ver si nos puede indicar dónde conseguirlo. Lo que sí sabemos es que su padre dio conferencias al respecto en las que defendía su teoría acerca de dónde hay que picar. Vean el esquema:

El morrillo también se denomina cerviguillo porque deriva de cerviz. Su explicación es ésta que plasmaba el ABC de Sevilla cuando Sanabria fue a dar una conferencia allí en 1975:



Hay otros autores que alertan sobre el peligro de descomponer al toro si se le pica donde dice el veterinario pacense. Por ejemplo, lean lo que comenta Antonio Fernández Heredia (escribe en 1904,  cuando la puya era de limoncillo sin tope). Afirma que picar delantero



En una cosa coinciden los dos: la garrocha debería usarse para detener. Aquí tienen el comentario de Sanabria al respecto:



Y aquí el de Fernández Heredia. Recordemos que cuando escribe, el caballo no llevaba peto:



Cuando no había peto, se consideraba mérito del picador que el caballo fuese herido de la cincha para atrás porque eso quería decir que había intentado abrirlo para librarlo de la cornada sin dejar que enganchara.

Volviendo a Sanabria, planteaba controlar la duración de los puyazos con las multas consiguientes. Nos viene de nuevo la idea de un buen aficionado amigo nuestro que consistiría en dotar al presidente de un silbato. Cuando lo hiciera sonar, habría que sacar el caballo del peto y, si no se obedece, multa al canto por cada segundo de dilación. 


Un urcola de Galache en Sangüesa aún mete los riñones a pesar de sufrir ese puyazo ultrajante

Las otras reformas que proponía Sanabria son las habituales:



Junto a su compañero de Colegio Veterinario, Ángel Robles Doblado, se fueron a tres corridas con el cronómetro. Su conclusión la vemos en este recuadro que adjuntamos:



Antonio Fernández Heredia también presenta un dibujo esquemático en su tratado taurómaco. Aquí lo tienen. Él dice que hay que picar donde indica el rectángulo punteado. No obstante, creemos que se le ha ido un poco la mano en el punteo porque en el texto dice que no hay que irse nunca más atrás de la segunda vértebra dorsal, marcada con el número 2. Si seguimos esta indicación, nos circunscribimos de nuevo al morrillo, igual que Sanabria en el dibujo anterior:



Escribe en 1904 y ya censura que los picadores dejen que los toros 'enganchen' la cabalgadura para castigar a placer (Guerrita ordenaba a sus picadores: '¡déjalo que enganche!'). Sucedía entonces, como ahora, que el picador era un asalariado del maestro y a éste lo único que le interesaba entonces, igual que hoy, era 'apurar de remos y facultades el cornúpeto'. O sea, machacar el toro a como dé lugar. Aquí tienen su explicación:



Está escrito hace ciento trece años, insistimos, pero aún hay más:



Antiguamente se podía saber dónde se encontraban los picadores después de una corrida por el olor a linimento. Las cosas ya iban cambiando:



Algunos sostienen que picar en el morrillo no se puede porque la puya no se agarra allí cuando el toro se viene al caballo. Nos parecen excusas de mal pagador. Observen la foto y díganme si no habría posibilidad de agarrarse en el morrillo de éste de Dolores Aguirre:



Es que además estamos hartos de ver picadores que marran y que cuando clavan a placer con el toro encelado debajo del estribo ¡lo hacen en el lomo! Eso no es torpeza sino ser malvado con avaricia. Se lo hicieron en Céret a este toro de Escolar:



Y los picadores de la tarde de Rehuelga en san Isidro dieron un recital de clavar vergonzosamente trasero toda la tarde. Fue un escándalo tolerado con excesiva resignación por el bondadoso público madrileño (recuerden aquí)



La teoría ya la sabemos todos: si el toro tiene tendencia a echar la cara arriba, se pica delantero y si es al revés, un poco más atrás pero siempre sin rebasar esa segunda vértebra cervical que nos indicaba Heredia en su dibujo. Este novillo de Prieto de la Cal fue picado adecuadamente en ese sitio en Andorra, no hay queja:



Podría darse el caso de que se descompusiera la cabeza de un toro por haberlo picado muy delantero pero lo que no puede ser es que cada tarde se pique trasero o directamente en el lomo. Nosotros estamos de acuerdo con lo que se explicaba en el célebre artículo de los señores Barona y Cuesta que pueden leer completo pulsando aquí:



No son los únicos. Los veterinarios de la Unión, Villalón y Fernández Sanz, tienen un exhaustivo estudio sobre las lesiones en la suerte de varas para concluir lo mismo (pulsen aquí):



Algunos amigos del blog nos aseguran que hay picadores buenos... En algún sitio los habrá, pero nosotros tenemos la mala suerte de toparnos siempre con los malos. La prueba es que no nos ha costado nada encontrar en nuestro archivo fotos de puyazos asesinos como los que han ido viendo o como éste a uno de Ibán en Vic:



O este otro en la misma corrida:



A ver qué les parece éste a uno de Dolores Aguirre ¡en Céret!


En cambio, no tenemos ni una foto de un puyazo delantero. Todos los picadores desprecian 'ese almohadón del morrillo a pesar de que por su presencia y situación parece que induce a clavar allí la pica'como decía el citado Salcedo en su artículo. Lo único que les podemos enseñar es un dibujo, el que veían en la entrada anterior, que corresponde a una corrida madrileña en abril de 1928. Con él nos despedimos.

Saludos cordiales desde Tarragona. Rafa.