Follow by Email

viernes, 20 de octubre de 2017

PINTAS DEL TORO DE LIDIA (6): LOS TOROS NEGROS NO SON TODOS IGUALES

'Lo negro es lo más bravo'. Es lo que se empezó a decir a principios de siglo. Gallito era un ferviente seguidor de esta afirmación. No en vano, la mayoría de los toros que mató eran de Murube y allí el 95% sale negro.

La frase viene de cuando se fue imponiendo el toro que venía de Vistahermosa en las ramas de Ybarra y Murube, más adaptable al toreo moderno en el que la muleta iba comiendo terreno a la suerte de varas. Hoy en día, más del 75% de los toros de lidia son negros.



Este verano, algunos amigos lectores del blog nos comentaban que seguían con interés nuestra serie sobre pintas del toro de lidia, lo cual nos da renovados bríos para continuar insistiendo en un tema  apasionante. Dedicaremos la entrada precisamente a los toros negros para aclarar alguna confusión y para poder identificarlos perfectamente porque, en el fondo, no es tan difícil. Nos centraremos en el pelaje negro y dejaremos al margen cualquier tipo de accidental (luceros, listones, calceteros, girones...).

Como decimos en el titular, no todos los toros negros son iguales. Hay sólo tres variantes: negro azabache, negro mulato y negro mate. A ésta última, la más común, la podemos identificar diciendo 'negro' a secas (fíjense en que no hemos hablado de negro zaíno porque eso es otra cosa que dejamos para el final).

1. NEGRO AZABACHE. Es el negro más bonito, brillante, lustroso. Se caracteriza por que, cuando le toca el sol, brilla tanto que tiene reflejos azulados, una maravilla. Observen este negro azabache de Isaías y Tulio Vázquez:



Otra de las ganaderías donde salían estos negros brillantes era Guardiola. Aquí tienen a 'Zorzalito':



Lo mismo en Bohórquez, puro Murube:



O en éste del Marqués de Domecq:



El negro azabache es el menos habitual de los negros, no llega al 10% del total. En este toro de Gavira se vuelve a apreciar la tonalidad azulada:



2. NEGRO MATE. O, simplemente, negro. Es el toro negro sin ninguna cualidad destacable, de ahí lo de mate. Lo es este 'Castañero' de Prieto de la Cal:



También lo son muchos de Cuadri:



Este novillo del Marqués de Albaserrada presenta la pinta mate a que nos referimos, no tiene el brillo del azabache ni tampoco tonos parduzcos:


FOTO: Christophe Moratello

3. NEGRO MULATO. Es el negro que tiene una tonalidad parda o marronácea en el lomo. Se relaciona con el clima, especialmente cuando hace frío. Vean esa suave tonalidad en este negro mulato de Murube:



En éste de El Torero se aprecia mejor:



La denominación de 'mulato' viene del color pardo de las mulas. Ojo porque si ese color marrón del lomo es un poco más llamativo y está más extendido ya no es mulato sino lombardo, luego lo veremos. Hemos encontrado esta bonita foto de Vega Teixeira donde se aprecia claramente la diferencia. En primer término, un toro negro mate y a la derecha, uno negro mulato:



Se podría dar el caso de que un mismo toro cambiase de negro mate a negro mulato dependiendo de la estación del año.

Ya está. No hay más negros. No obstante, nos podemos encontrar con dos variantes que se escapan del negro. Son éstas:

- NEGRO ENTREPELADO: no es un negro propiamente dicho porque tiene el pelaje mezclado con pelos blancos. Los dos mejores toros que hemos visto este año de Victorino eran negros entrepelados. Éste es 'Platino', el de Ferrera en Sevilla:



Y éste, 'Bocacho', el segundo de Ureña en san Isidro, pésimamente lidiado pero, en conjunto, excelente a nuestro modesto entender:



Los negros entrepelados salen en ganaderías donde abundan los cárdenos. Aquí tienen dos negros entrepelados de Miura:



Hay que hilar muy fino porque si los pelos blancos menudean un poco más, nos vamos al cárdeno oscuro. Observen este negro entrepelado también de Miura que está en el límite:


FOTO: Diago

- NEGRO LOMBARDO. No tiene nada que ver con la bonita Lombardía italiana. El nombre es una derivación de 'lomipardo'. Para entendernos, hablamos de un negro mulato más marrón de lo normal. Vean este negro lombardo de Valdellán:



¿Se han fijado en que era también meano y rebarbo? O este contreras de Alberto Mateos:



Miura llevó hace un mes  a Béziers este negro lombardo:


FOTO: Diago

En el negro lombardo, la mancha marrón en el lomo es uniforme como en este ejemplar de Murteira:



Decimos esto para no confundirnos cuando la mancha esté formada por tiras ya que entonces será un negro chorreado en morcillo. Es el caso de éste de Antonio san Román:



O éste de Dolores Aguirre:



Igual que antes comentábamos que el entrepelado puede irse enseguida al cárdeno oscuro, el negro lombardo puede derivar en tostado. La diferencia creemos que está clara. Observen este pavo de Isaías y Tulio Vázquez porque es claramente tostado:



Y éste de Vega Teixeira no sería ni mulato ni lombardo sino también tostado:



Cuando el tostado se extiende tan uniformemente por todo el cuerpo que prácticamente desaparece el negro, estamos en el límite del retinto. Eso ya es otra cosa que queda fuera de las pintas negras. Aunque es posible que alguien nos lo discuta, para nosotros este toro de Sánchez Ibargüen sería retinto (por cierto, esta ganadería fue vendida hace tres años y se anuncia ahora como Peñas Blancas):



A los aficionados a las pintas del toro de lidia les habrá extrañado que no hayamos hablado hasta el final del negro zaíno. La palabra 'zaíno' quería decir en origen 'sin pelos blancos'. Por consiguiente, sería perfectamente correcto hablar de un 'castaño zaíno' o de un 'colorado zaíno'. Seguro que esto sorprenderá a más de un lector. Precisamente la palabra viene del árabe 'çayno', que se refería al caballo castaño sin pelos de otro color. 

Con el tiempo, lo de zaíno ha quedado circunscrito a los negros. Según lo dicho, negro zaíno sería el toro negro que no tiene pelos blancos. Algunos aficionados creen que zaíno es sinónimo de negro intenso, lo cual es un error. Vean este negro zaíno de Antonio san Román. Es negro mate, no es ni intenso, ni brillante, ni lustroso pero sí es zaíno:



El toro de Murube que salía en la primera foto de la entrada y el posterior de Prieto de la Cal son también zaínos. Por extensión, se califica de negros zaínos a los que no tienen pelos de otro color que no sea el negro. Si lo hacemos así, sería un error calificar como zaíno a un negro mulato o lombardo. En el caso de Cuadri, el error vendría de decir que es zaíno un negro listón. Pero tratadistas antiguos decían que zaíno era simplemente 'sin pelos blancos', con lo que podría decirse 'negro mulato zaíno', cosa que hoy esta descartada. 

Éste de Carlos Núñez sí es negro zaíno:



Algunos especialistas dicen que el negro mate o negro a secas puede denominarse negro zaíno, cosa con la que estamos en total desacuerdo. Piensen que un negro mate podría ser bragado y automáticamente dejaría de ser zaíno por lo que hemos explicado. Podríamos decir negro mate bragado o simplemente negro bragado pero nunca 'negro zaíno bragado', eso es un oxímoron.

Este toro de Murube nunca sería zaíno por esas mínimas bragas que se le ven:



En resumen, sólo hay tres tipos de negros: mate, azabache y mulato. Éste último puede derivar en lombardo, si se extiende la mancha pardusca, o en chorreado en morcillo si son tiras. El entrepelado tendría pelos blancos y el zaíno, ausencia total de ellos. 

No es tan difícil ¿no creen?

Si han llegado hasta aquí en su lectura, les agradecemos el esfuerzo y les pedimos disculpas por haberles mareado no poco.

Saludos cordiales desde Tarragona. Rafa.






domingo, 15 de octubre de 2017

12 DE OCTUBRE EN LAS VENTAS: UNA OREJA DE PUEBLO

Y UNA ANTIGÜEDAD AL PASO

Nos fuimos a Madrid el jueves a despedir la temporada. Ya saben que nosotros no somos de ningún torero. Sólo somos de Stefan Zweig cuando dijo hace cien años que 'el nacionalismo es la peste del siglo XX'. Estábamos saturados de nacionalismo catalán y en Madrid equilibramos nuestro PH (la corrida terminó con el 'Que viva España' y antes, vivas al rey, a España, a la Guardia Civil y a la Legión...) ¡Qué ganas tenemos de ir a andar por el campo en silencio entre los toros! Los pobres, de momento, no pasean banderas de ningún color.

A lo que íbamos: Salvador Gavira tomó esta tarde antigüedad con la parte de la ganadería que se quedó tras la división de 2015 con sus hermanos. Fue una antigüedad al paso, así es como embistieron todos sus toros. Nada que decir sobre el trapío porque tuvieron cara, cuajo y, sobre todo, culata. Dieron una media de 545 kilos. Pero por dentro no tuvieron ni poder, ni fuerza, ni temperamento. Nosotros cambiaríamos de muy buen grado el trapío por estas tres cosas recién citadas.


FOTO: Javier Arroyo

Los toros eran hermanos de los que saltaron aquí mismo el Domingo de Ramos del año pasado cuando salió a hombros Curro Díaz y tuvimos nuestra polémica a cuenta de ello (lean aquí los comentarios a nuestra crónica). Todos mansearon de salida y ninguno remató en los burladeros, ¡ni uno, ni una sola vez! ¿No será que manosear tanto los toros con las fundas los acaba resabiando más de la cuenta? Vaya usted a saber...

Observen en la foto anterior ese castaño que hizo cuarto y vean cómo tiene marcadas en los pitones las fundas. El resultado es un animal de diseño que, en condiciones normales, jamás tendría esos pitones tricolores:



Como no llevábamos la cámara, las fotos que verán no son nuestras. Los animales vinieron todos picados del campo, o sea que los picadores se ganaron el sueldo sin trabajar. El primer tercio fue un trámite muy triste. Los toros medio metieron los riñones sin mansear tan claramente como sus hermanos del año pasado pero no tiene valor porque se les levantó siempre el palo de forma automática o directamente se les señaló sin más. Una pena su blandura general, con más de uno rozando la invalidez.

Éstos fueron los toros. El primero, negro astracanado y listón era un pavo:



El segundo seguro que fue el que más gustaría al ganadero. Se llamaba 'Entonado', también astracanado. En el primer tercio metió los riñones pero la primera vez le levantaron el palo, tras echarle encima el caballo, y la segunda fue señalar. Ustedes mismos. Luego embistió con nobleza e incluso de inicio se venía con medio tranco. Al principio de la faena, eso fue todo:



El tercero era el más feo, bajo de agujas, basto de cabos y sin cuello:



El cuarto era ese castaño oscuro, bocinegro, ojinegro, albardadado, anteado, listón y lavado de cara:



El quinto, otro pavo negro zaíno:



Y el sexto, cornalón, veleto, sin cuello y  acarnerado:



DANIEL LUQUE. Su primero fue muy protestado por blando. Tuvo que llevar la muleta a media altura porque el toro apenas se mantenía en pie. Faena de enfermero que terminó con una estocada pasada y contraria tapando la cara.



En su segundo asistimos a lo mejor de la tarde: las banderillas de Juan Contreras y Alfredo Cervantes.

El toro era noblón y no muy listo. Observen la fiereza de la embestida:


FOTO: Javier Arroyo

Luque quiso darle una importancia que el animal ni tenía ni merecía. Empezó a pegarse un arrimón:



 Al ver que se le jaleaba como si estuviéramos en una portátil, nos dio una tabarra de consideración que le sirvió para que el presidente le regalara una oreja tras media pasada y desprendida. Hay arrimones que se siguen con el corazón en un puño y otros que rozan la ridiculez, como éste. Fíjense en la mano del toro porque en ese instante estaba reculando:



Una oreja, como lo oyen. Nos frotábamos los ojos porque no dábamos crédito a estar en la primera plaza del mundo ¡Qué risa y qué pena! La vuelta al ruedo de Luque se transformó en un manicomio con unos que silbaban, otros que aplaudían, los del siete con palmas de tango y la abundante colonia japonesa dándole también al tango pensando que en España se aplaude así... 

Nunca nos hemos ido de una corrida a la mitad pero aquí faltó poco para que saliéramos huyendo. No lo hicimos pero nos dejamos los pulmones silbando al palco.

RITTER. En su primero se ubicó al hilo del pitón para realizar un destoreo cargante. Como hoy en día les da igual matar en la suerte que sea, Ritter se equivocó pinchando arriba por tres veces en la contraria ¿Quién les aconseja? Cuando por fin entró en la natural, dejó una estocada honda (las cuatro veces arriba, eso se lo reconocemos). Luego, dos descabellos y dos avisos.

Su segundo mostró cierto geniecillo en la primera tanda y el colombiano lo paró y lo sacó muy bien al tercio. Los que lo recordábamos de novillero sabemos que a arrimones temerarios no le gana nadie (pulsen aquí y vean la foto suya que incluíamos en la entrada).



Como el muchacho había visto con la oreja anterior que estábamos en una plaza de pueblo, se colocó entre los pitones pero tan cerca que primero el toro lo empujó sin pinchar y a la segunda le pegó este puntazo en el muslo: 



Pero es que luego lo prendió del chalequillo manteniéndolo en el aire unos segundos eternos. Vean dónde estaba el cuerno (ahí fue la cornada mortal a Montoliú pero con el otro pitón, pulsen aquí):



Cayó al suelo delante de nuestra posición, boca arriba y blanco como el papel. Se oyeron voces de '¡lo ha matado!'


Se zafó de todos, volvió a la cara del toro y aún se arrimó más mientras unos aplaudían, los del siete protestaban y los japoneses se llevaban las manos a la cabeza. Otra vez el manicomio.

Contrastaban el negro del toro junto al azabache del vestido con la cara de Ritter más blanca que Siberia en diciembre.

Pinchazo siempre arriba, contraria atravesada y vuelta al ruedo por su cuenta tambaleándose.


FOTO: Javier Arroyo

JAVIER JIMÉNEZ. Su primero fue aquel tan feo sin cuello. Manseó en el caballo sin ninguna vergüenza y luego embistió a paso de burra.

Vimos a Jiménez con sitio y con soltura pero sin toro. Lo mejor fue su estocada contraria al encuentro, excelente de ejecución: con lentitud, sin tapar la cara al toro y con los pies en el suelo. Muy bien, una de las mejores que se han dado este año en Madrid: 


FOTO: Javier Arroyo

Antes había hecho un quite de tres verónicas al primero de Ritter que fue lo más artístico de toda la tarde:



Su segundo tampoco tenía cuello, curioso el lote que le hicieron...

Muy bien El Algabeño en banderillas, que conste. En la muleta fue el toro de más interés porque iba rebrincado y era revoltosillo. Lástima que no duró más que dos tandas. Cuando el toro se agotó, Jiménez le arrancó pases sueltos ante el aburrimiento general.



Pinchazo alargando el brazo y media desprendida. Cuando dobló, uno gritó '¡vaya moruchada!' No, ni de broma. Una moruchada fue esto: pulsen aquí y lean el penúltimo comentario. Lo de Salvador Gavira fue lo que hemos dicho al principio: mucho trapío, poca fuerza, menos casta y ningún poder. Pero, de moruchada, nada.

Los toros salieron con el hierro histórico de Gavira que se han quedado sus hermanos y no con la G que se ha dibujado Salvador. Para ver lo que quiere él habrá que esperar por lo menos cuatro años. Afición no le falta aunque si la tuviese inmaculada, no pondría fundas.

Vimos en el tendido a Román y a José Arcila. Al manizalita lo abordamos a la salida. Es un chaval educadísimo. Sostuvimos con él este diálogo relacionado con lo que le criticábamos en esta entrada:

- Estuviste muy bien en Sangüesa 
- Muchas gracias
- Pero muy mal en Tafalla 
- Ay, no me hables de Tafalla...
- Sólo te pregunto una cosa ¿por qué dejaste que Sangüesa te matara el sexto toro en el caballo?
- No, no! Ese picador me lo pusieron, yo no lo conocía. Empezó a pegarle al toro por su cuenta y me echo el público encima...
- Pues yo creí que era orden tuya porque te miré y no hiciste ningún gesto para que parase.
- Llevas razón, es verdad que no hice nada ¡Pero no fue orden mía que le pegara de esa manera al toro! Eso te lo aseguro...

Y aquí se acabó nuestra temporada. A la salida, nos giramos desde la boca del metro mirando la fachada de la plaza para confirmar que no era una portátil. 

No, era la plaza de Las Ventas, con un triste cuarto de entrada, sin los del clavel pero con un toque oriental a más no poder: por un lado, los japoneses enloquecidos dando palmas de tango y, por otro, un presidente que debe de ser chino porque la oreja que concedió fue de 'todo a un euro'.

Por cierto, ¿saben quién era? Jesús María Gómez Martín. Ya le criticamos en junio por inventarse la vuelta al ruedo a 'Liebre' en san Isidro (pulsen aquí). Cualquier día sacará el naranja. Al tiempo.

Saludos cordiales desde Tarragona. Rafa.


FOTO: Ricardo Relvas, es del 17 de abril del año pasado en Las Ventas



martes, 10 de octubre de 2017

PERO PEPE, MI ALMA...

¿QUÉ FORMA DE TOREAR ES ÉSA?

Conforme pase el tiempo se verá la tremenda influencia que está dejando El Juli en la forma de torear. Sus retorcimientos, su arrastrar la muleta, su barroquismo mal entendido y sus saltos al entrar a matar los van copiando todos los toreros y, lo que es peor, también los novilleros.

Tuvimos un ejemplo en Illescas viendo a Pepe Moral. Le salió ese toro 'de gran calidad' que obedecía al nombre de 'Jarretero'. En la muleta es un torillo que no merece de ninguna manera el indulto. Se juntaron unas circunstancias sentimentales que lo hacían previsible pero eso no quita que fuera justo (de hecho, hubo protestas). Si nosotros estuvimos en contra de lo de 'Cobradiezmos', se pueden imaginar lo que pensamos de la embestida de éste de Illescas (recuerden aquí).

Pero a lo que íbamos. Observen al bueno de Pepe Moral en este derechazo:


FOTO: Julián López

Igual que El Juli (hasta la punta del pie izquierdo aunque por lo menos no va descalzo):


FOTO: abc.es

Comprueben aquí a Moral al natural:


FOTO: Julián López

Igual que El Juli:


FOTO: abc.es

Hasta uno como Ponce ha terminado por imitar a El Juli (y vergüenza debería darle). Aquí lo tienen retorciéndose con la derecha:



Y aquí a Pepe Moral imitándole:


FOTO: Julián López

Ya ven que no remata bien ni un pase. En este vídeo vemos la faena de Moral al tal 'Jarretero' y no nos gusta nada: una embestida empalagosa y bobalicona y un torero que 'se gusta' componiendo una figura cursi y artificiosa. Vean:


FOTO: Julián López

Pero Ponce hace lo mismo con la cadera aunque por lo menos no baja la cabeza:



Nada que ver con el Pepe Luis que alabábamos aquí cuando toreó en Aranjuez unas terneras que embestían como 'Jarretero'. Fíjense en Moral, no se puede ser más antinatural. Eso ¿es una muleta o una alfombra?:



En muchos sitios leemos que le atribuyen el mérito de haberle bajado mucho la mano... Pero ¡si hace daño a la vista!



Es el comienzo de la faena y ya ven que la embestida del de Victorino es de una fiereza terrorífica.

La pena fue que con el indulto nos quedamos sin ver a uno de los mejores estoqueadores de la actualidad (pulsen aquí). Sólo cuando quiere, porque este año en Céret mostró una desidia que le ha cerrado las puertas de esa plaza suponemos que para siempre (lo pueden recordar aquí).

Dice Victorino que va a echar unas vacas a este toro. Hombre, con más de trescientas que tiene se puede permitir ese lujo (siempre que tengan mucho temperamento y mucha cara porque 'Jarretero' anduvo muy justo de las dos cosas, fíjense en que era casi brocho y además, bizco del izquierdo):

FOTO: Julián López

A nosotros, que nos hemos criado con las alimañas de la A coronada, ver un toro como éste nos produce una sensación de tristeza. Empezábamos el año con la ilusión de aquel 'Platino' de Sevilla (recuerden aquí) y lo terminamos con la desilusión de este 'Jarretero'.

A Victorino, que ya está en el cielo, nuestra pregunta: maestro, a usted ¿que toro le satisfizo más como aficionado y como ganadero?

¿Verdad que sí? A nosotros también pero los dos nos hemos quedado anticuados y me temo que la batalla está perdida. Usted se ha ido antes de ver izar la bandera blanca. Nosotros nos estamos quedando solos, como el general Custer. No nos rendiremos pero nuestro final será el mismo.

Saludos cordiales desde Tarragona. Rafa.