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domingo, 19 de febrero de 2017

JOSELITO NOS CONFIESA QUÉ DÍA LO PASÓ PEOR EN UNA PLAZA DE TOROS

No se trata de la célebre tarde de Valencia donde 'Platero' le hizo pasar las de Caín (recuerden aquí). Fue en Salamanca, el once de septiembre de 1916. Era lunes.



Joselito había estado el fin de semana en Albacete toreando sábado y domingo. Al finalizar la última corrida, donde mató toros de Guadalest junto a Vicente Pastor y el vallecano Agustín García Malla (pulsen aquí), salió pitando hacia la estación para coger el primer tren que lo llevase a Salamanca. Viajó toda la noche y parte de la mañana porque el trayecto se hacía en no menos de doce horas.

Llegó con el tiempo justo para comer algo y vestirse con aquel terno heliotropo y oro con cabos negros que pesaba tan poco y que usaba en las encerronas con seis toros. Muy parecido a éste, que es el de Manolete del día de su alternativa el dos de julio de 1939 en Sevilla:



La expectación era grande. Llegaba a la capital helmántica el 'Maravilla', el 'Terremoto', el 'Catedrático'. En la prensa preparaban el terreno:



Se preveía un corte de orejas histórico como indicaba El Adelanto el día anterior:



Este es el bonito cartel anunciador de la feria obra de Ruano Llopis:



Al llegar a Salamanca, un amigo de confianza le dijo 'no tengas cuidado, José, son seis jovenzuelos'. Se llamaban 'Gallineto', 'Salamanquino', 'Alpargatero', 'Cantinero', 'Estrellito' y 'Canelito'. Pero por su exiguo tamaño más que jovenzuelos eran recién nacidos. Cuando salió el sexto, ese 'Canelito', el público estaba ya muy indignado y las protestas fueron tales que fue devuelto al corral y saltó uno de Hijos de Amador García. Por eso Gallito no llegó a matar los seis anunciados. 

Llamó la atención que el diestro iba sin afeitar, quizá por las premuras del viaje en tren. El propio Joselito reconoció que la corrida era una sardinada aunque no con las sabrosas sardinas de Tarragona sino  con 'seis pulgas de Saltillo, los toros más chiquitines que he matado'.


La prensa coincide:




Pero, amigo, los gnomos se subieron a las barbas sin afeitar de Gallito porque sacaron temperamento. No pudo cortar ninguna oreja aunque en algún sitio dicen que cortó una (?). Reconoce sin ambages que fue la tarde en que lo pasó peor:

'Me cabían por entre las piernas, sin cuernos, sin carnes, como espátulas. El público, indignado, gritando "¡qué seis fieras te vas a cargar!" Y yo, cabreadísimo, sudaba sangre y me estaba viendo venir una cornada de las gordas porque esos bicharracos, con ese poder y esas malas intenciones, tenían tanto que matar cada uno como seis toros'.

Lo que cuenta Joselito nos trae a la memoria la célebre corrida de Saltillo en san Isidro pasado, la de los toros vacunados (recuerden aquí y lean los jugosos comentarios que suscitó la entrada). Pero sigue quejándose el maestro:

'Esa corrida de Salamanca fue la más dura, la más difícil que me he tirado al cuerpo, la más peligrosa. Aquellos ratones me dieron sesenta palos. Con dos estocadas dentro, corrían más ágiles que unas bailarinas. Mientras, la gente se reía de mí... No se me olvidará fácilmente'

El balance fue: palmas, pitos, palmas, bronca, pitos y silencio. Nada hubo de la previsible cascada de orejas:



La empresa había pagado 10.500 pesetas por ese encierro, lo cual era bastante dinero dado que Miura cobró 13.500 por la del día siguiente donde repitió Joselito. Esa sí fue una señora corrida de toros: cuarenta y seis varas, veinticinco caídas y quince caballos muertos. Toros 'de cinco años y veintiocho arrobas', unos 336 kilos en canal. Aún impresionaron más al compararlos con los ratones de Saltillo. Joselito salió a hombros no sin antes haber recibido una pitada monumental al principio del festejo por el fiasco del día anterior con los saltillos. Algo parecido a lo que sucedió en Barcelona la tarde en que se hizo esta foto:



Es el día de san José de 1917. El diestro obtendrá un gran triunfo en esta corrida pero al hacer el paseíllo tendrá que aguantar una bronca formidable del público que llenaba la Monumental. Le pasaban factura por el petardo del día anterior junto a su hermano y a Belmonte con gameros. El público en aquella época era más duro que el actual y no perdonaba cuando tenía la sensación de que le habían estafado. Ahora somos muchísimo más comprensivos.

Gallito mató en su carrera veinte corridas de Saltillo contando ésta de Salamanca donde sudó tinta. Cuatro fueron en Madrid. Dos, en Santander, en Logroño y en Barcelona respectivamente y las restantes, en Cádiz, Valencia, San Sebastián, Sevilla, Úbeda, Valladolid, Córdoba, Jerez y Granada. En septiembre de 1915 mató dos seguidas, una de las de Logroño y al día siguiente la de Valladolid. Es curioso que el cinco de octubre de 1917 mató mano a mano con Belmonte la corrida de Saltillo de Granada y jamás volvió a vérselas con estos toros, no sabemos por qué razón.

Esta foto es del quince de mayo de 1915 en una de las cuatro citadas de Madrid. No hubo queja sobre el tamaño de los toros, vean:



Joselito cortó una discutida oreja a ese toro anterior, que es un pavo, como se comprueba en  este pase de pecho durante la misma faena:



Esta es la estocada en lo alto que le valió la citada oreja:



Ya han visto que el tamaño del toro no es directamente proporcional al peligro y las dificultades que pueda llevar dentro. De hecho, a Sánchez Mejías, a Manolete y al propio Gallito los mataron toros chicos. 

A ver por dónde tira Simón Casas en Madrid. Desde que se retiró Chopera, la deriva ha ido hacia el toro con mucho volumen, cuernos tocaditos arriba pero que no abran demasiado, que a la vez tengan perfil sin ser muy cornidelanteros y con pitones tan afilados que nos hacen sospechar a veces un afeitado 'al revés'. Esperemos que el francés deje de lado tanto diseño y sea capaz de convencer a la afición de que las aguas vuelvan a su cauce de acuerdo con cada encaste.

Nos despedimos con una foto de Joselito en Écija, seis días antes de morir. Nos parece su famoso kikirikí pero mezclado con un molinete improvisado ya que el toro de Gregorio Campos se ha revuelto antes de lo previsto:



Alternó ese día con Sánchez Mejías y Chicuelo. Con Mejías y Belmonte coincidiría cinco días después en Madrid. Se llevó una bronca muy seria. El bueno de Belmonte, a la salida, consolaba a Joselito:

'No te importe José, es que ya lo hacemos tan bien que no se enteran...'

De ahí viajarían juntos Joselito y su cuñado a Talavera.


La historia de esta infausta tarde salmantina que hemos comentado se la contaba el maestro de Gelves a José López Pinillos en este libro:



Pero avisamos a nuestros amigos franceses de que el autor transcribe las entrevistas a los toreros andaluces según su dialecto original, con lo que la lectura resultará muy fatigosa si no dominan perfectamente la lengua de Cervantes. Aquí abajo tienen un ejemplo cuando habla el mismo Joselito en el libro para que se hagan una idea.

Saludos cordiales desde Tarragona. Rafa.



miércoles, 15 de febrero de 2017

MULTA DE 28.600 EUROS A MARCIAL LALANDA POR AFEITAR DOS TOROS

Sorprendieron a dos hombres en los corrales con el serrucho en las manos. Habían quitado el veneno pero aún no les había dado tiempo a coger la escofina para acabar el trabajo. Los dos toros estaban como para rejones. Eran del conde de la Corte y este hombre no pudo negar que el atropello lo había ordenado él.


Sucedió en Valencia, el 31 de julio de 1942. Luego les explicamos cómo hemos calculado en euros el importe de la multa que le cayó. Antes de seguir, que conste nuestra admiración por el diestro de Vaciamadrid. Nuestros amigos lectores lo saben de sobra (recuerden esta entrada). 


En Barcelona, el 10 de julio de 1927 frente a un toro de Ildefonso Sánchez Rico.Fue un mano a mano con Belmonte.

Como nosotros no mitificamos a nadie, no nos duelen prendas en contarles esta historia que tuvo lugar unos meses antes de su retirada definitiva en octubre de ese mismo año. Como decíamos, es el 31 de julio de 1942 en Valencia. El cartel era éste:



La plaza se llenó hasta arriba, ya saben lo que se decía:



La crónica del ABC avisaba al día siguiente de que dos toros tuvieron que ser sustituidos porque 'se inutilizaron' pero no aclaraba nada más:



Manolo Martín Vázquez fue sustituído por el sevillano Rafael Ortega 'Gallito', torero artista pero medroso, cuya carrera se diluyó hasta quedar en casi nada. La tarde fue para olvidar a pesar de la casquería que se llevó Marcial.

En su primer toro, recibió pitos. En el segundo, el delirio. Dominó al toro y lo mató de una certera estocada.



Llegó a besarle el pitón en un alarde. El Museo Taurino de Valencia conserva una foto de Martín Santos Yubero:



Aquí pueden apreciar mejor el instante (y no hay duda de que este toro sí está en puntas):



Dos orejas, rabo y pata que Marcial paseó con su cuadrilla. La formaban su hermano Eduardo que luego fue apoderado, Bonifacio Perea 'Boni' y Antonio Gallego. Ahí los tienen en foto esta vez de Contreras:



Pero, como decimos, la tarde fue perfectamente olvidable. Lean la crónica:



Efectivamente, Lalanda se hizo un corte feo en la mano izquierda y tuvo que ser atendido. Parece ser que esa lesión impidió que lo sacaran a hombros. Aquí tienen la curiosidad de una entrada de aquel día:



El propietario tenía la sana costumbre de conservarla y escribir detrás el balance de la corrida. Fíjense en lo que puso:



Al ver tan negativo comentario supondrán que la entrada es nuestra ¿no? Pues no porque nos quedamos sin boleto aquel día.  Es de un aficionado valenciano, pero de los cabales. Aún quedan algunas docenas de ellos, son los que lloran al ver cómo la plaza de toros de Valencia lleva convertida ya desde hace tiempo en una plaza de pueblo.

Lógicamente, la autoridad tomó cartas en el asunto del afeitado. El gobernador civil ordenó una investigación y rápida e inapelablemente concluyeron que se habían puesto de acuerdo en desmochar los toros el mayoral, la empresa, el diestro y Llapisera, su apoderado. Toda una conspiración que se saldó con las multas correspondientes:

- 50.000 pesetas a la empresa
- 10.000 pesetas a Marcial Lalanda
- 10.000 pesetas a Llapisera
-  5.000 pesetas al mayoral


Lalanda en un pase por alto en 1928

¿Cuánto dinero supone eso? Pues bastante. Para calcular su equivalente en euros hemos hecho lo siguiente. Una barrera de sombra para aquella corrida costó 50 pesetas. Una barrera de sombra para la corrida 'estrella' de Fallas de este año cuesta 143 euros. La multa a Marcial son doscientas veces el valor de la barrera aquel día, por tanto, ascendería a 28.600 euros actuales.

Y eso ¿es mucho o es poco? Consideramos que es mucho. Miren: veintitrés días antes de esta corrida, Manolete había firmado un contrato por matar toros de Concha y Sierra en Murcia junto a Manuel Martín Vázquez y Pedro Barrera. Cobró 22.000 pesetas, que son un poco más del doble de la multa a Marcial (hablaríamos de casi 60.000 euros). No creemos que Lalanda cobrara tanto ese día ni de broma por lo cual deducimos que la multa tuvo que escocerle bastante.


El quite de la mariposa en foto de 1926 (se le ocurrió en un tentadero cuando una vaca se le vino encima)

Ojo: a no ser que en su contrato hubiera una cláusula como en ése de Manolete en Murcia, que publicó el ABC:



No se lee muy bien y además está cortada la cuarta cláusula, que es la más interesante. La copiamos aquí para que vean cómo Camará apretaba sin piedad (en este caso, salvo error, a Enrique Ruiz, que era quien gestionaba el coso murciano entonces):



¿Qué les parece? Así da gusto. Aunque son multas 'durante la lidia', Manolete se lo llevaba crudo y, encima, dependiendo del cartel, había que subirle los honorarios.

Volviendo a Marcial, tres meses después de este desaguisado, se retiraba definitivamente en Madrid. Brindó el último toro de su vida a la hija de Franco y fue sacado a hombros igual que Bombita en su día, con una relación curiosa entre los dos que luego les comentamos.



Aquel día mató tres toros por cogida de Juan Mari Pérez Tabernero, quien, a pesar de tener la vida resuelta, confirmaba ese día la alternativa porque quería ser torero. Pepe Luis Vázquez tuvo una gran tarde, dos orejas y dos vueltas en el tercero.

Marcial cortó dos orejas y rabo en su primero y oreja en su segundo. En el primero repitió el adorno de meterse el pitón en la boca. Los dos diestros salieron a hombros:



Una pancarta rezaba: 'los toreros agradecidos rinden homenaje en el día de su despedida al sucesor de Bombita, Marcial Lalanda'. La curiosidad es que Bombita fue retirado también a hombros el día de su despedida, el 19 de octubre de 1913. Aquella corrida fue a beneficio del Montepío de Toreros y se recaudaron 108.000 pesetas que, según los cálculos anteriores, se irían a bastante más de 300.000 euros porque hablamos de treinta años antes. Fíjense en el público de aquel día:



Ustedes no lo ven pero en el tendido está sentado un niño de diez años. Se trata de su primera corrida. Es la primera vez que ve matar toros en su vida. Él mismo terminará matando más de dos mil. El niño se llamaba Marcialín Lalanda del Pino.

Saludos cordiales desde Tarragona. Rafa.

En Barcelona, el 17 de mayo de 1931. Lleno hasta la bandera para verle junto a Gitanillo de Triana y Freg con toros de Clairac. Por votación de los asistentes ganó el toro de oro. Otra estatua igual de Benlliure se sorteó entre los asistentes pero el premiado decidió canjearla por su valor en metálico, 5.000 pesetas.

domingo, 12 de febrero de 2017

MORANTE SE ANUNCIARÁ ESTE AÑO CON VICTORINOS

Así será si las matemáticas no nos fallan. Antes de aclararles el pitagórico misterio, vamos a recordar el saludo con el capote que realizó en la Maestranza hace ocho años a un victorino de nombre 'Por tu suerte':



Morante le dio ocho verónicas y dos medias. Pulsen aquí para rememorar el momento. Fue lo único salvable de aquel mano a mano con El Cid. Ésta es otra en tres instantes:







La corrida dio una media de 500,6 kilos. Algunos tuvieron presentación justa no por su peso sino por escurridos. La suerte de varas se simuló y el sexto fue devuelto como consecuencia del enfado del respetable por el petardo. El propio Victorino hijo dejó claro que la corrida había sido un fiasco:

"La corrida no me ha gustado, ha sido sosa y no ha reflejado las virtudes clásicas del encaste, por lo que poco se puede decir. Era una corrida muy pensada y es una pena que no hayan salido las cosas". 



Seguramente el problema fue precisamente haber sido 'muy pensada'. Como él sabe perfectamente lo que tiene en casa, buscó los toros que se prestasen al triunfo y que 'molestasen' menos a los toreros. Lo que salió fueron toros sosos y descastados uno detrás de otro. Es lo que tiene 'pensar' tanto en los toreros. Por lo menos, Victorino no se da nunca coba como alguno de su misma familia.

Se habrán fijado en la foto anterior en que Morante coge el capote con los brazos demasiado separados para nuestro gusto. Pepe Luis Vázquez también lo cogía así -es 1948 en Sevilla ante uno de Villamarta-:



Nosotros somos partidarios de recoger las manos casi tocando la esclavina, como Rafael de Paula:



Lo mismo hacían Curro Romero y Diego Puerta. No sé si estarán ustedes de acuerdo con nosotros, pero entendemos que los lances salen más lucidos y con mucho más empaque si no se abren los brazos en exceso. Observen a los dos citados, más a media altura Curro que Diego (mejor, según nuestro gusto particular):


Curro, en Zaragoza (1964)

Diego Valor, en Valencia (1965)

Morante tiene esa forma de coger el capote que hoy comparte con prácticamente todos. Nadie lo coge por la esclavina. Suponemos que se sienten más seguros: usan esos percales descomunales al estilo Manzanares y encima abren los brazos para aliviarse lo máximo posible. Es la única explicación que se nos ocurre. Volvemos  a ver a Morante aquel día abriendo los brazos:




Observen en el vídeo cómo gana terreno al toro yendo a reponerse al rabo tras cada lance mientras se va saliendo a los medios. Eso lo hacía Curro de maravilla. Es una manera de ir destroncando al toro y que su embestida se haga más pastueña. Algunos toros posmodernos salen de chiqueros tan melosos que si les haces eso los destrozas (hay que lancearlos en línea).

Morante remata no con una sino con dos medias, cosa censurable en nuestra modesta opinión. Ahí va la primera:





La media de Morante es como la de Paula. La cintura quebrada y el capote volando a media altura:



A otros como Pepe Luis les gustaba más que el capote volara por encima de la rodilla, como Belmonte:



Y a éste de abajo, también, a ver si lo identifican antes de seguir leyendo:



Es 'El Viti' en 1965 ante uno de Galache. El mismo estilo se aprecia en esta espléndida foto de Pablo Lalanda:



Otros prefieren las manos quizá demasiado bajas. Vean a Curro Díaz este año en Azpeitia ante uno de Pedraza:



Y aquí tienen a Chenel, soltando el capote en esta media (aquí dio también dos pero, por lo menos, intenta no romper tanto al toro transformando el lance en una media larga):



Él era partidario de no mantener el cuerpo totalmente recto, con lo que sus medias quedaban siempre muy barrocas. El efecto cuando te mantienes enhiesto es totalmente diferente, apolíneo ¿Quién de ustedes diría que este de abajo es Paula?



La última de Morante por el otro lado fue ésta de abajo. Se aprecia cómo coge el capote lejos de la esclavina y cómo retuerce el cuerpo. No lo censuramos, es su forma de torear y nos parece respetable. Simplemente, que nosotros preferimos manos más juntas y el cuerpo más recto:





Si nos dejasen, prohibiríamos dar dos medias seguidas por el castigo que supone para el toro. A los que dan tres consecutivas los meteríamos en la cárcel directamente. Después de una media tiene que venir una revolera o una larga para no quebrantar más al pobre animal. Tres medias equivalen a un puyazo. Luego, los toreros te vienen con aquello de 'si le doy dos puyazos me quedo sin toro en la muleta'. Entonces ¿por qué le has pegado antes tres medias seguidas, caradura?

Para muchos, la mejor media verónica de los últimos sesenta años ha sido la de Andrés Vázquez:



Pero, cuando le preguntaban quién había sido el mejor que había visto en ese lance, respondía sin dudar que éste de abajo, 'El Belmonte Rubio':



José María Recondo Rementería, donostiarra afincado en Torremolinos. Coincidió de novillero con Antoñete, nacieron con un año de diferencia. Fue torero valiente, de gran personalidad y excelente con el capote pero su carrera se fue diluyendo como un azucarillo.
  
Volviendo a Morante, quince días antes de aquel compromiso de 2009 en Sevilla, estuvo en Las Tiesas entrenando:



Aquel día había un añojo en la finca que, cuatro años después, sería el último toro de Victorino que ha matado el maestro hasta la fecha, éste de abajo:


FOTO: victorinomartin.com

Salvo que algún amigo mejor informado nos rectifique, Morante ha matado cuatro toros de Victorino Martín: tres el día de san Jorge de 2009 en Sevilla y uno más el ocho de septiembre de 2013 en corrida donde salieron dos de Alcurrucén, dos de Garcigrande y dos de Victorino para él y Castella. 

A estas alturas ya habrán deducido que a Morante le toca torear victorinos este año si las matemáticas se cumplen: 2009, 2013, 2017. Como tenemos algún lector en La Puebla, se lo recuerda por si no lo tiene presente. Para acabar de redondear nuestra teoría, ese último albaserrada que mató, el de la foto anterior, se llamaba 'Matemáticas'.

En este vídeo de su faena en Dax, nos harán el favor de fijarse en varios detalles. En primer lugar, en la actitud del público francés. Le silban cuando de salida no lo quiere ni ver porque el toro lo desborda. Vuelven a protestar cuando se desentiende del primer tercio dejando que al toro le peguen una paliza. Nuevos silbidos cuando hace varios amagos con la muleta de bajar los brazos. Y ovaciones cuando no se raja, se estira y arranca al toro algunos muletazos de mérito. En España, cuando se raja, se le comprende y, cuando se le va un toro vivo, le tocan palmas.

La pelea en varas de 'Matemáticas' deja a 'Cobradiezmos' como una Hermanita de la Caridad. En el primer puyazo saca al caballo a los medios mientras el diestro se aleja como si la cosa no fuera con él. Monumental pelea que vale por tres varas seguidas (en el 1'15'') Va dedicada a todos los que disculpan a Victorino actualmente diciendo que su encaste no se caracteriza por emplearse en el caballo, menuda falacia :



En la segunda entrada, ni escarba ni tardea, como 'Cobradiezmos', aunque cabecea y se repucha un tanto. Falta la tercera para confirmar si canta la gallina pero es culpa del maestro porque el primer tercio le da absolutamente igual.

Ya verán cómo en banderillas prende feísimamente a los dos peones y, a partir del 4'30'', sale Morante descalzo a vérselas con él. Empezará sobre las piernas porque, aunque el toro renquea, quizá a causa de ese primer puyazo terrorífico, su casta le hace mostrar una codicia muy superior a la de 'Cobradiezmos'. No tiene tanto ritmo, ni tanta clase pero esas cosas se las regalamos a ustedes. A nosotros no nos interesan los toros con ritmo y con clase.

Reconoceremos que Morante le echa vergüenza torera. Toda la faena es con la derecha porque ya verán cómo el toro se revuelve como un león por el pitón izquierdo. Hay algunos momentos en que hace amago de cortar la faena pero el público francés no le deja con sus pitos (la verdad es que otras veces le pitan y le da igual, como en Bilbao, será que en Francia pagan más). Y, como decíamos, saca unos muletazos que tienen mucho valor a nuestro modesto entender, valor que es directamente proporcional al enemigo que tiene delante:


FOTO: Roland Costedoat

Ante un toro encastado no puedes presentar la muleta retrasada ni ubicarte al hilo del pitón porque te verá y te levantará del suelo. Morante se cruza, se impone, se faja y llega a templar a su enemigo en alguno de los pases. Tiene más mérito esto que sus tantas veces alabadas faenas de destoreo fuera de cacho ante babosas que van y vienen (con gran clase  y mucho ritmo, eso sí...)

Ustedes se preguntarán 'entonces, si sale airoso del trance ¿por qué no se apunta más veces a lo de Victorino?' Pues porque si te sale un 'Matemáticas', primero hay que hacer un gran esfuerzo, luego te la tienes que jugar, además hay que estar todo el rato con los cinco sentidos y encima llegas al hotel baldado. Con las monas de Domecq que suele torear y ante las que hace sus posturas, no tiene nunca la sensación de quedarse vacío. Observen su cara tras el recibo con el capote en Sevilla:



Resopló porque el de Victorino no era como esos que salen picados de chiqueros y que permiten que el torero los reciba hasta con tafalleras (recuerden aquí a Roca con uno de Juan Pedro hace justo un año) o como aquéllos que se paran tras cada verónica para que el torero no se estrese de inicio (recuerden aquí a 'Dalia', de Victoriano del Río con Manzanares). 

¿Cuántos victorinos han matado en su carrera las otras figuritas del escalafón? Saben que Victorino cría toros por los periódicos. Ahora se apuntan a los adolfos pero no se engañen, eso es desde hace tiempo un material claramente comercial. De todas formas, no hay nada nuevo bajo el sol. Lean este titular, es mayo de 1947:



Nuestros 'fenómenos' de hoy en día no son matadores de toros auténticos. El matador de toros genuino era Pedro Romero, quien, a finales del XVIII, cuando le preguntaron si estaba dispuesto a matar toros de Castilla, a los que nadie quería ver ni en pintura, dijo:

'Si esos toros son de los que pastan en el campo, yo los mataré'

Saludos cordiales desde Tarragona. Rafa.